Ansiedad Dental

La ansiedad dental es una respuesta multisistémica del cuerpo ante una creencia de peligro o amenaza y genera un serio impacto en la vida cotidiana de la persona; por lo general, es una experiencia individual y subjetiva, siendo una importante barrera para la búsqueda de ayuda en la atención dental. 

Como dentistas, debemos estar conscientes de que, solo el proceso de un examen dental y llevar a cabo un tratamiento, combina una gran cantidad de situaciones potencialmente aversivas para el paciente, ya que generalmente las personas se colocan en una posición reclinada, aumentando así su sensación de impotencia teniendo poco control sobre la situación. Además, el odontólogo está literalmente dentro de la cavidad bucal del paciente, lo que representa una intrusión en el espacio personal de cada persona. 

Hablando un poco de números, el 64% de la población mundial sufre de algún tipo de ansiedad dental, y solo en Estados Unidos de 10 a 12 millones de personas sufren de fobia dental (que es la expresión más grave de ansiedad dental). 

Esto es un problema grave, ya que se entorpece la consulta dental y el seguimiento de los tratamientos, puesto que el paciente no se adhiere al plan de tratamiento debido a que cancela las citas frecuentemente; estudios demuestran que un paciente con ansiedad dental llegan a sufrir 17 días de dolor aproximado antes de acudir a una consulta dental; de igual manera, un estudio reciente confirmó que aquellos que tienen altos niveles de miedo dental llegan a tener malos hábitos de salud bucal (cepillado dental poco frecuente, uso de tabaco, hábitos alimentarios no saludables) que aumentan la necesidad de tratamientos dentales y controles periódicos.

Las causas del por qué se puede experimentar ansiedad dental son diversas: 

  • Existe una importante relación entre la ansiedad dental y experiencias odontológicas negativas previas.

  • La transmisión de la experiencia familiar o de allegados; existe una estrecha relación entre la ansiedad dental de padres a hijos. 

  • Las personas que tienen dificultad para poder identificar y expresar emociones presentan una tendencia a sufrir ansiedad dental.

  • La evasión de la atención dental puede ser también un aspecto de la condición de las personas, como el miedo a una evaluación social, estar en contacto con gérmenes o miedo a estar lejos de la seguridad de casa.

Entre los principales procedimientos dentales que producen ansiedad dental encontramos: 

  • Extracción dental.

  • Endodoncias o tratamientos de conducto.

  • Limpiezas dentales y raspados radiculares. 

  • Preparación de coronas y restauraciones 

  • y demás procedimientos que impliquen “un pinchazo” y los que produzcan sensación de ahogamiento.

Tratamiento.

Principalmente, es promover la comunicación entre el odontólogo y el paciente, dándole toda la información sobre cada tratamiento que se le va a realizar para disminuir así su sensación de pérdida de control.

  • Programar citas a primera hora de la mañana, para no tener necesidad de esperar en la sala de espera. 

  • Citas de corta duración.

  • También está la percepción de control, donde se le entrega al paciente la posibilidad de detener el procedimiento dental cuando lo estime conveniente, lo que llevaría a manejar adecuadamente la ansiedad.

  • Técnicas de relajación y respiración.

  • Música relajante de fondo, o que el paciente tenga consigo sus audífonos con su música favorita relajante.

  • Usar cobijas pesadas ayuda a aumentar la sensación de seguridad y protección. 

  • El uso de ansiolíticos antes de entrar a consulta.

  • Y en casos extremos o que el paciente lo solicite, la sedación es una gran alternativa. 

Anterior
Anterior

Prótesis dentales: Recupera tu sonrisa y vive sin limitaciones